Comprar un par de lentes Reckless es mucho más que adquirir protección solar; es invertir en un accesorio que define tu estilo, acompaña tus viajes y mejora tu visión del mundo. Ya sean de acetato o policarbonato, tus lentes están diseñados para resistir el ritmo de la vida diaria, pero como todo objeto de valor, su longevidad depende de cómo interactuamos con ellos.
Un buen par de lentes no requiere cuidados extremos ni obsesivos. Simplemente, requieren los cuidados correctos.
Al igual que no usarías un reloj de cuero bajo la ducha ni rociarías perfume directamente sobre una joya fina, tus lentes necesitan ciertas consideraciones para mantenerse como cuando los recibiste el primer día.
Así que aquí te contamos cómo extender su vida útil y evitar el desgaste prematuro con cinco hábitos esenciales.
1. El calor extremo: El enemigo silencioso
A menudo subestimamos la temperatura que puede alcanzar el interior de un vehículo. Dejar tus lentes dentro del auto —especialmente sobre el tablero, cerca del parabrisas o en la guantera en un día soleado— es una de las principales causas de deformación.
Tanto el acetato como el policarbonato son materiales nobles que responden al calor. Exponerlos a temperaturas de "efecto invernadero" (como las de un auto cerrado) puede:
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Alterar la curvatura del marco, haciendo que te queden sueltos o incómodos.
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Dañar los tratamientos del cristal, afectando el polarizado o los filtros UV.
El consejo Reckless: Llévalos contigo. Si bajas del auto, tus lentes bajan contigo. Es la mejor forma de asegurar que el ajuste perfecto se mantenga intacto.
2. Cuidado con los químicos y la "química"
Vivimos rodeados de sustancias que, aunque inofensivas para nosotros, pueden ser agresivas con los acabados premium de tus lentes. Productos cotidianos como perfumes, bloqueadores solares, alcohol gel, acetona o los aromatizantes del auto (especialmente los que van en la rejilla del aire acondicionado) contienen compuestos que pueden desgastar el brillo del marco o dañar el logo de la marca.
Piénsalo de esta forma: Así como proteges tus joyas evitando el contacto directo con lociones, tus lentes merecen el mismo respeto.
El consejo Reckless: Aplica tu perfume o bloqueador solar y deja que se absorba antes de ponerte tus lentes. Y si se ensucian con crema, límpialos lo antes posible.
3. La limpieza: Menos es más (si es lo correcto)
Es un hábito casi automático: ves una mancha y usas la polera, el pantalon o una toalla de papel para limpiarlos. Sin embargo, estas texturas, aunque parezcan suaves, actúan como una lija fina que crea micro-rayas acumulativas (lo peor 😢). Con el tiempo, esto opaca la visión y envejece el lente.
Para una limpieza efectiva y segura:
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Usa siempre el paño de microfibra que viene con tus Reckless. Está diseñado específicamente para atrapar el polvo sin rayar.
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Si están muy sucios (con arena o grasa), enjuágalos suavemente bajo un chorro de agua tibia antes de pasar el paño. Nunca los limpies en seco si tienen polvo visible, ya que arrastrarás las partículas sobre el cristal.
4. La regla de oro de la superficie
Este es quizás el hábito más sencillo de corregir y el que más protege tus cristales. Cuando te quites los lentes y los apoyes sobre una mesa, una barra o cualquier superficie: siempre con los cristales hacia arriba.
Dejarlos boca abajo expone la zona de visión a roces innecesarios contra superficies rugosas, piedras o texturas que pueden marcar el centro de tu campo visual.
5. El refugio seguro
Sabemos que la vida es movimiento, pero llevar tus lentes sueltos dentro de una mochila, bolso o cartera es una lotería que no quieres jugar. Las llaves, monedas u otros objetos duros pueden golpear y rayar tanto el marco como los cristales.
El consejo Reckless: Si no están en tu rostro, su lugar natural es su funda o estuche. Es un pequeño gesto que garantiza que, la próxima vez que los necesites, estén listos para la acción.
Cuidar tus lentes no se trata de vivir preocupado por ellos, sino de incorporar pequeños gestos de respeto hacia un accesorio que eleva tu estilo. Un pequeño cuidado hace una gran diferencia en la experiencia de uso.
Disfruta tus Reckless, úsalos intensamente y dales el mantenimiento que merecen para que te acompañen en muchas más aventuras.
¡Nos vemos!
